El niño en el cuerpo de un anciano

El niño en el cuerpo de un anciano
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Hace 200 años la St James Gazette de Inglaterra publicó la siguiente necrológica: "10 de marzo de 1754. Hopkins Hopkins, el pequeño galés, recientemente exhibido en Londres, murió en Glamorganshire, de pura vejez y de una gradual decadencia de la naturaleza, a los 17 años y dos meses. Nunca pesó más de 6 kilos y medio y durante los últimos tres años no pasó de los cinco. A los padres les quedan todavía seis hijos, que no difieren en forma alguna de kilos demás niños, con la excepción de una joven de doce años, que pesa casi 7 kilos, que lleva en sí todas las señales de la vejez, y que en todos los aspectos se parece a su hermano cuando tenía aquella edad".Al parecer, ésta es la primera descripción escrita de una rarísima enfermedad llamada progeria, literalmente, vejez temprana. Existen menos de un centenar de casos perfectamente descritos y se supone que está causada por un gen recesivo. Esto quiere decir que personas normales pueden ser portadoras de la enfermedad y que sólo se manifiesta cuando ambos progenitores poseen ese gen. Y aún en ese caso, sólo uno de cada cuatro manifiesta la enfermedad.Los enfermos de progeria dejan de crecer cuando tienen muy pocos años. Con 7 u 8 años parece viejos: tiene arrugas, se les caen los dientes… Un enfermo de progeria típico alcanza su altura máxima a los 13 años, encanecen a los 20, sufren de cataratas a los 25 y entre los 30 y los 40 presentan todos los achaques propios de la vejez. Normalmente mueren a los 47.