Cortarle las alas al asesino silencioso

Cortarle las alas al asesino silencioso
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Una de las mayores expectativas que tiene el hombre en la actualidad es la lucha por su supervivencia, y en el enfrentamiento de los elementos o condiciones que la amenazan figura el cáncer, un problema de salud mundial del cual Cuba no escapa.

Entre los tumores oncogénicos en la mujer está el de ovario, que si bien tiene muchas posibilidades de curación cuando es detectado tempranamente, investigaciones internacionales demuestran que el 75 por ciento de los diagnósticos se realiza en etapas avanzadas.

Expertos indican que entre sus principales síntomas están la inflamación del abdomen, la aparición de líquido en esta cavidad, la sensación de llenura y una necesidad imperiosa de orinar, aunque estos no son constantes y pueden variar atendiendo al tipo de tumor y sus dimensiones.

El cáncer ovárico se conoce como «asesino silencioso», pues cuando las pacientes llegan a consulta luego de haberse tratado por trastornos digestivos, micciones frecuentes y aumento de volumen del abdomen, entre otras causas, ya han perdido mucho tiempo.

Según el Registro Nacional de Cáncer del Ministerio de Salud Pública, cada año se diagnostican más de 500 mujeres con ese tipo de tumor. La máster en Salud Pública, Yaima Galán, al frente de ese departamento, precisó a En Red que en 2014 fallecieron 289 cubanas por esa causa y la tasa bruta es de 5,2 muertes por cada 100 000 féminas.

Para el tratamiento de esa enfermedad existen en Cuba la quimioterapia y la cirugía, y se investigan nuevas alternativas para combatirla con productos desarrollados por el Centro de Inmunología Molecular (CIM), perteneciente al grupo empresarial BioCubaFarma.

En tal sentido abunda la Doctora en Ciencias Mayra Ramos Suzarte, jefa del departamento de Ensayos clínicos de la referida institución, quien en el reciente 16 Congreso de Ginecología y Obstetricia, que sesionó en La Habana, expuso las novedades terapéuticas y perspectivas de tratamiento del cáncer de ovario.

«El CIM trabaja el uso de anticuerpos monoclonales y vacunas terapéuticas, combina dos o tres blancos diferentes y realiza investigaciones con el fin de buscar la respuesta de la paciente controlada, es decir, la reducción del tamaño del tumor e incrementar la supervivencia», explicó.

Durante el evento científico, la especialista presentó los resultados de un ensayo clínico de prueba de concepto, promovido por investigadores del hospital ginecobstétrico Ramón González Coro, de La Habana, el oncológico Tercer Congreso, de Pinar del Río, y el Conrado Benítez, de Santiago de Cuba.

«La combinación terapéutica del anticuerpo monoclonal Nimotuzumab con la vacuna a base del Gangliósido NGlicolil-GM3 —antígeno presente en algunos tumores—, a un grupo de mujeres con tumores avanzados de cáncer de ovario, demostró la seguridad de esos productos, además de que no desarrollan eventos adversos adicionales a los que provoca la quimioterapia cuando se pone concomitante con ella. Se ha comprobado, igualmente, que la respuesta en las mujeres es alentadora», subrayó.

Ramos Suzarte destacó que la supervivencia de las pacientes es similar a las terapias establecidas a nivel internacional y se espera con estos resultados, el próximo año, promover un nuevo ensayo clínico fase 2-3 con la combinación de esos blancos terapéuticos, pero ya comparado, donde se utilice el concepto de paciente controlada con terapias y la terapia estándar en el mundo.

«Existen tumores de ovario en etapas tempranas, otros responden a la terapia con platino, y aquellos que no reaccionan a la terapia antes mencionada. Cada una de esas pacientes tiene distinta supervivencia. Se trata de apostar a que los productos cubanos sean iguales o superiores a los existentes», remarcó.

La ventaja del anticuerpo monoclonal y la referida vacuna es que no ocasionan reacciones adversas que provoquen la detención del tratamiento, y con esto el paciente puede recibir de manera prolongada una terapia antitumoral, precisó.

Existen 228 diferentes enfermedades de cáncer, porque incluso un mismo órgano tiene muchos tipos de tumor, aclaró la eminente científica cubana.

El CIM desarrolla una decena de nuevos productos inmunomoduladores para el tratamiento del cáncer, el control de los puntos de regulación del sistema inmune y también trabaja en una nueva línea, de unos diez renglones, para el tratamiento del cáncer y la enfermedad autoinmune, concluyó la experta. (Iris de Armas Padrino, especial para JR)

Tomado de Juventud Rebelde.